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MUSICAS GLOBALES CONTEMPORANEAS

ROGER SUBIRANA | Su punto de partida, desde un punto sin retorno.

Sirva este post, de ejemplo, sobre lo que opinábamos en la entrada sobre €VI$ION… y el talento oculto que encontramos en este país.

DEJANDOME LLEVAR POR LA FRAGANCIA DE LA PORTADA DEL 4º ALBUM de Roger Subirana…



 

…Y su Libreto Digital. Me reconcilio con el talento que emana, a pesar de todos los muros y trabas, de este bendito país que sobrevuelo con alguna asiduidad; y, que, como tantos otros nombres, no cuenta con una seria oportunidad y apoyo que lo den a conocer como es debido. Volviendo a las Covers de su álbum. Todo en sí tiene su significado, como se trasluce implícitamente de la portada de su Obra Musical “Point of no Return”.

Tonos grises nublados, enfundados en melancolía y cierta incomodidad mundanal, en la que hemos estado (mal)viviendo hasta ahora. Muros infranqueables que sentíamos inevitablemente antes. Resquicios que ahora palpamos en la piedra, para ser traspasados. Vía de escape, del encierro del sentimiento más carcelario donde se cumple condena. Mar al fondo, con trasfondo; –inmenso y azul-, mar de fondo, en nuestros pensamientos amarejados…Tras los muros de los mil lamentos; proporcionados por la realidad que nos zafan de las vivencias donde perviven los sueños.

Hombre en actitud diligente, caminante y avanzando hacia el horizonte de lo que busca. Desnudado de pensamientos reprogramados; radiante; desarmado y confiado; “almado” con el valor de la decisión más correcta. De su Verdad utópica. Despreocupado por la presión exterior. Por completo liberalizado. Con menos lastres y ataduras que lo inmovilicen de su anterior talente dubitativo.

Representante de una actitud arriesgada. Del libre pensamiento que pone los cimientos hacia: ¡El sobrepasar los obstáculos de las murallas! De partir, de lo conocido, hacia lo inexplorado. Vertiéndonos al océano del otro lado; esperándonos con la frescura de sus aguas que nos invita a un bautismo purificador. Playa despejada, tras “el recinto amurallado”; que ya queda al dorso de nuestro pasado. Increíblemente al fondo. Bien enterrado en las fibras de lo olvidadizo. Es ahora el momento de vivir este instante: relevante, inconcebible, inconmensurable… y revelador. En el que hemos sobrepasado los muros que todo lo opacitaba y delimitaba. Con un sentimiento -bien nacido- desde la desmesurada emoción, por el paso dado tan seguro y tan importante.

Un nuevo mundo se inaugura ante nuestra mentalidad más en desuso, con nuevos ojos de águila, que miran más en profundidad… y con eficientes formas crecen de nuestro pensamiento… más concreto y menos divagantes. Seguimos en esa playa virginal de muros traspasados. Solitaria a la otra cara del mundo, un paisaje nada inquietante y paradisíaco; lugar soleado, luminoso, calidez que se abre predispuesto ante nosotros. Todo un espacio de despereza y esparcimiento creativo, para seguir soñando, para crecer con desmesura. Arenas doradas de cálidas sensaciones por explorar; respiradero del aire purificante, insuflado en los pulmones ahora mejor oxigenados, poder irrigador sanguíneo de nuestro cerebro, con nítida vitalidad clarividente.

Cerramos los ojos y percibimos mejor el entorno, el olor a algas marinas, el yodo y la sal que nos regala la brisa con un beso y una caricia. El sonido del mar al oleaje van borrando nuestras pisadas. El cantar de las aves siempre acompañante de lo que siempre serás tú mismo. La marea nos ofrenda las olas espumosas con un collar de algas en bienvenida. Alzamos la mirada a la inmensidad oceánica de enfrente; que nos enfrenta al espíritu aventurero que aun nos quede de navegante… ¡Que el poder imaginativo más creador, nos lleve al confín de ese mundo!, ¡Al Finisterre musical que hemos dado hasta ahora por bueno!, de otras aguas jamás surcadas, hallen de los mares. Al “Non plus ultra” (al no hay nada más allá de lo que ya conocemos), que traducido resulta: “Después de esta música no hay ná”. Que tanto percibe el artista y, más cuanto, juegan a desmentir las musas de la inspiración.

Ya sea como artista o como descubridor, trataremos de poder cumplir la travesía, microscópica o cosmológica; endógena o exógena; de lo que nos circunda y por el medio, nos influencia; para colonizar ese nuevo mundo que se nos abre en maravilloso continente enriquecido de contenido… lugar que abandera el sacrificio y la inspiración, reinando el ARTE con mayúsculas a todas sus anchas”.

Saludo de Roger Subirana a todos los seguidores de

"Musicas Globales Contemporáneas"



VOLVIENDO A LA REALIDAD, TRAS HABER DEJADO VOLAR LA IMAGINACIÓN A VISTA DE PAJARO MÁS DE LA CUENTA…

Este autor, inquieto y creativo dónde los haya, ha desarrollado en estos dos últimos años que ha tardado en alumbrar su cuarto álbum…, un trabajo compositivo complejo, variado, imaginativo y pleno de madurez con pinceladas de colorismo.

Su “punto de no retorno” Point of no Return, se me antoja muy completo, se nota que le ha cogido el “punto”, filmando su obra más cuidada y elaborada hasta el momento. Como si sus anteriores trabajos hubieran sido una mera preparación y un encuentro mejorado en el disfrute personal… de lo que sus capacidades internas han ido aprendiendo, asimilando, domeñando y sabiendo serigrafíar en sonoridades de incalculable valor compositivo. Desarrollando en esta cuarta entrega, la capacitación culminante, concretándola en su lenguaje musical mejor resolutivo hasta la fecha.

En muchos aspectos su obra hace breves referencias a un arte multidisciplinar. Aunque esto no sea lo de mayor peso. Características que veremos más a menudo en el futuro, en el ámbito musical mundial de otros tantos artistas. A sus acostumbrados usos, en la utilización de la voz -manejadas como meros instrumentos vocales- siempre presente en la trayectoria de sus anteriores trabajos; ha sabido incorporar en esta obra: voces, dándole además un protagonismo algo matizado y diferenciador. Precisamente por ese afán investigador de lo novedoso sin límites que distingue sus inquietudes; brindándole a esa voz, el papel de la teatralización dramática o de la poetisa más femenina… que suele bordar Esther López, que aporta una sensación atmosférica o estado anímico en la escena concreta de la composición interpretada, bien resuelta con un algoritmo imaginativo y sorprendente para los oyentes.

Del mismo modo, incorporar textos a modo de pasajes literarios o estados del alma, que sirven bien a las claras para ilustrar por escrito ciertos temas mas allá de lo musical. Como sucede en Morphosis. Contando con la voz incólume de Javier Vecino en la figura dramática de la sensación sonora. Sin que muchos se percaten la preclara metamorfosis de pensamiento que se fraguaban en sus espacios internos antes de “ese punto sin retroceso”. Por otra parte, en este álbum, no abandona sus composiciones más tiernas, como: A Piece Of Heaven, Island Of Light, o Enjoit (piano solo); y, a las claras, fidedignas en su tradición estilística mas intima. Que a modo de áreas de descanso de sus autopistas musicales mas refulgentes, nos conminan a la placidez y el sosiego, de toda esa arrolladora brillantez orquestal que se nos sobreviene en otros de sus 14 cortes. Con definitorios sonidos torrenciales y rítmicos, apabullantes y coloristas, del estilo que rubrica en Pyraminx, Point Of No Return, Live In Onara, Requiem etc…; sin hacernos decaer en la fatiga por todos los pasajes del viaje, o por los derroteros de la indiferencia o la más aburrida monotonía.

VIDEO | Roger Subirana (Enjoit)

Sin lugar a dudas –esta- es su obra más personal y con mayor personalidad. Con nuevos recursos a su servicio donde basamenta esta edificación compositiva. Abandonando rutinas sonoras mas arquetípicas, que recaen en claras reminiscencias estilísticas bien demarcadas; y fácilmente reconocibles e identificables por oyentes avezados y avanzados. Y por otro lado, de difícil desmarcaje de las fuentes de influencias, en los que todo artista se ha ido fijando y formando, a lo largo y ancho de sus audio-grafías.

Este trabajo, como su nombre indica implícitamente, es la intención de no retornar a un origen menos mejorado en el perfeccionismo. Creemos que todo esto hace que se trate de un salto evolutivo y cualitativo en su música y en su postura filantrópica de pensamiento, frente a su entendimiento de nuevos planteamientos a desarrollar. Que (en)marcará, un antes y un después, en su modo de concebir, comprender y culminar la composición musical que guarda muy dentro.

Como Roger Subirana bien titula “un punto de no retorno”, una actitud de no volver la mirada atrás que no lo dejaban crecer. A la auto obligada postura de fijar rumbo hacia otras poses, sin desechar lo autentico que siempre le ha definido… con todas sus consecuencias. A ser feliz con lo que se propone y compone majestuosamente. A ser uno mismo, en esencia. Fuera de conflictos internos y externos (con el mundillo que rodea al artistazgo que posa, sonríe y vive de ello. Y termina irremisiblemente haciendo concesiones y dejando de ser del todo fiel a sí mismo por los compromisos a terceros).

Él se declara y reconoce -con cierta valentía- sus prioridades vitales, al decir: “que desea más sentirse vivo con su música, que intentar sobrevivir como hasta ahora de la que ha venido haciendo”, pues su musicalidad no es otra cosa, que: “un reflejo expresivo e inequívoco de su Alma”. Por tanto, sustentado por unas ideas solidas, coherentes y respetables, a contracorriente de los cánones establecidos, que lo enmarcan en su convicción presente.

Desde aquí solo podemos valorar, aplaudir y admirarlo en su justa medida. Por lo que tratamos, con ello, en este reconocimiento –y esperando que vosotros nuestros acompañantes- os sintáis involucrados como oyentes, en la forma de entender su proyecto artístico, mostrándole la buena acogida que merece su obra artística (CC).

Player POINT OT NO RETURN (2008)

 



ROGER SUBIRANA - Point of no Return (2008)















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